jueves, agosto 14, 2008

Bernardo Kliksberg, defensor del ´capitalismo con rostro humano´

Muy interesante entrevista en el espacio "La Contra" de La Vanguardia, como siempre,... :)

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Bernardo Kliksberg, defensor del ´capitalismo con rostro humano´; asesor de la ONU


"Si sólo quiere ganar dinero, por favor no sea empresario"


LLUÍS AMIGUET - 14/08/2008


Tengo unos añitos. Nací en Buenos Aires: mi padre fabricaba pantalones, pero traía a la mesa cada día la agenda mundial y mi madre era solidaria día y noche. Mi mujer y mis tres hijos son todos cooperantes. Soy judío y practico: los profetas fueron pioneros contra la pobreza


El mundo es hoy mejor que cuando empezó a escribir?


Es mejor la tecnología y por lo tanto nuestra capacidad de acabar con el subdesarrollo, lo que hace más triste constatar que la pobreza en términos absolutos ha aumentado: hoy tenemos en el mundo 3.000 millones de pobres y de ellos 865 están en el nivel de desnutrición.

Pero en términos relativos, la pobreza ha disminuido y el PIB mundial es mayor.


Cada ser humano que pasa hambre es una tragedia incomparable, así que los términos relativos no son relevantes. Lo que cuenta es el número de esas tragedias. Y la FAO ha advertido ahora que necesita 30.000 millones de dólares para paliar esa hambre provocada por la subida de los alimentos.

Pues no ha tenido mucho eco...

No. En cambio el gasto militar ha aumentado un 6 por ciento en el 2007. Sólo con una cientonoveinteava parte de ese gasto acabaríamos con el hambre; con un 1% del PIB de los países ricos se podía dar sanidad a quienes no la tienen; y apenas con el 1% del patrimonio de las 200 mayores fortunas mundiales se les podría dar educación primaria.

Hay menos pobres, pero lo son más.

Y esa pobreza tiene rostro: rostro de niña y de raza oscura, las minorías étnicas siguen soportando la exclusión. Así que en el mundo la riqueza es mayor, pero los contrastes en su distribución, también.

Pero nosotros no los vemos.

Mi amigo el Nobel de Economía Amartya Sen siempre dice que la mejor cifra para medir el desarrollo de un país no es el PIB sino la esperanza de vida. Y si usted coge el autobús en cualquier metrópoli subdesarrollada del barrio rico al más pobre la esperanza de vida caerá 30 años en 30 minutos de bus.

Aquí en España ese viaje es en patera.


Y si usted coge el avión de España a África verá caer 30 años la esperanza de vida en 60 minutos de vuelo. Pero lo que convierte estas cifras en lacerantes es que todo esto podríamos mejorarlo e incluso solucionarlo.

¿Cómo?

En La gente, primero el Nobel de Economía Amartya Sen y yo lo explicamos: para empezar, logrando que los países ricos abran sus mercados a los productos de los países pobres. Así los pobres podrían ayudarse a sí mismos sin nuestras limosnas.

¿Qué más?

Sustituyendo las políticas de fomento de la inmigración por las de inversión en el lugar de origen de los inmigrantes y logrando que esa inversión se comprometa también con el desarrollo de la sociedad en la que invierte. Es lacerante que los 200 millones de inmigrantes que cruzan la tierra lo hagan para huir de la miseria y que, cuando llegan, a su destino se les castigue por pobres.

¿Más Estado o menos Estado?

El problema no es el Estado sino lograr más eficiencia en cada Estado. A Latinoamérica se le ha hecho muchísimo daño obligándola, desde la década de los ochenta y en nombre de un liberalismo fracasado, a desmontar sus incipientes administraciones, que pese a sus defectos y corruptelas, eran un principio. Y, mientras, los países ricos hacían lo contrario: engordaban sus estados y con ello también su prosperidad.

¿En qué ha fracasado el liberalismo?

A principios de los ochenta, a instancias del Consenso de Washington se empezaron a desmontar los estados latinos: había 137 millones de pobres en Latinoamérica, hoy hay más de 200 millones. Ahora nuestros estados apenas controlan el 18% PIB, cuando paralelamente los países ricos han hecho que sus estados controlen entre el 30% y hasta el... ¡60% de su PIB los más prósperos!

Los estados sudamericanos no eran un modelo de eficiencia.

Pero eran. Mire: la única solución seria y sostenible a nuestros problemas es tener estados que funcionen, porque el mercado por sí solo no es capaz de generar y distribuir riqueza y servicios de forma eficiente.

La eficiencia era la razón liberal.

Stiglitz ha demostrado - le dieron un Nobel- que el mercado por sí solo no es eficiente ni distribuyendo, desde luego, ni creando riqueza. Porque resulta que los que piden tanta competencia en el mercado son los que ponen la mano para las subvenciones del Estado por la puerta de atrás para mantener sus fortunas y privilegios con los impuestos de todos que arrebatan a las clases medias.

Por eso les interesa que la mano de Adam Smith siga siendo invisible.

Lester Thurow explica que a menudo esa mano invisible del mercado que, de forma casi mágica, transforma el egoísmo de empresarios y compradores en bien común, al final acaba siendo una mano de carterista.

Eso lo vivieron ustedes en Argentina.


Con Menem fue un robo invisible e impune y ese atraco que hacen unos pocos del Estado de todos sólo puede denunciarse, castigarse y evitarse con más democracia.

"Empowerment", dice Amartya Sen.

Profundizar en la democracia hasta conseguir que no se quede en mero ejercicio de libertades formales sino que adquiera contenido social, que los derechos sobre el papel de las constituciones se transformen en igualdad en el acceso a la sanidad, la educación y a la realización personal.

¿Más democracia es más desarrollo?

Amartya y yo lo creemos. Por eso las empresas y los gobiernos deben trabajar juntos y ser eficientes o sufrir nuestro castigo de votantes y consumidores.


Incentivos o ética


Modero un vibrante debate en el Campus de Excelencia entre Kliksberg, que confía en una mayor implicación ética de las empresas para acabar con la pobreza, y el Nobel de Economía Maskin: "El ser humano siempre ha actuado por interés propio y no cambiaremos millones de años de evolución, pero sí podemos diseñar un sistema que nos dé incentivos para actuar en provecho propio por el bien común". Kliksberg, con el Nobel Amartya Sen, replica que los mercados ya han demostrado que por sí solos no solucionan la pobreza y que sólo al profundizar en la democracia aumentaremos el control del ciudadano sobre la economía y, si es necesario, también con boicots a las empresas sin ética.

:: posted by giroaj, 3:07 p. m.

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